—Doctor Vale, ¿qué sucede? —pregunta Luana con voz de cuchicheo, acunando una sonrisa nerviosa—. ¿Le ofendí de alguna forma? Si es así, discúlpeme. La verdad es que me pone nerviosa su presencia… me gustas mucho. Adrián la suelta un instante, pero la empuja contra la pared con un movimiento seco. Su palma aprieta su garganta. La sonrisa de ella se congela. —¿Qué le hiciste a Lucía? —gruñe, acercando su rostro al de ella. La voz le sale dura. Luana respira con rapidez, pero no delata miedo; su rostro se tensa porque sabe que su plan quizá esté funcionando ahora mismo. En su mente repite los billetes que entregó, la promesa de ver a la hermana reducida al silencio, desfigurada para siempre. No puede permitir que esa campesina le quite el brillo a su familia. Mucho menos luego de descubrir

