CAPITULO 22

620 Words

Dos horas más tarde, mi madre llega al hospital totalmente asustada y pálida, con los ojos anegados en lágrimas. Me abraza con fuerza desesperada, pidiéndome una explicación detallada de cómo demonios terminé con el brazo fracturado. Obviamente, jamás le diría la verdad, que Preston lo había hecho, ya que sé perfectamente que buscaría problemas legales con su familia, y lo último que deseo en este momento de mi vida es causar más caos y ponerla en peligro. —Doctor, dígame por favor, ¿cuánto tiempo deberá tener el yeso mi hija? —pregunta mi madre sin dejar de mirar con angustia mi brazo enyesado. —Bueno, según el grado y la gravedad de la fractura, al menos dos meses de reposo —responde el médico con profesionalismo—. Luego podrá venir al consultorio para retirárselo. Y tú... —me mira fij

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