Suelto una risa seca, casi un ladrido de sarcasmo. —Alistair me ayudó con el lugar cuando tuve una inundación desastrosa. No me atrevería a pedirle más; no quiero ser otra carga en su lista de responsabilidades. Y en cuanto a Audrey... —Lo miro fijamente—. Ella no es precisamente mi mayor fan. Realmente sería la última persona a la que molestaría para pedirle una recomendación. Preferiría servir café en la calle antes que deberle un favor a ella. Julien asiente, dejando su taza sobre la mesa. —Sí, ella es... complicada. Insoportable, si quieres mi opinión honesta. —¿Aun así es tu amiga? —preguntó, arqueando una ceja. Él niega con la cabeza, una mueca de desdén cruzando su rostro. —Compartimos el mismo círculo social por obligación. No tengo el perfil aristocrático necesario para ser

