—Audrey, escucha... —Empieza él, acercándose con cautela. —No —lo corto. —Escucha tú, Alistair —le digo, dando un paso hacia atrás para mantener la distancia—. Yo no he sido la mejor persona. Lo sé. Me he dejado llevar por mi padre, por sus exigencias, por su hambre de poder. He sido una mala persona por mucho tiempo, manipuladora y mezquina, pero ya estoy cansada. Estoy agotada de fingir que esto funciona. Tú no me amas. Ese amor escapó por la ventana hace mucho tiempo, quizás el día que decidiste que yo no era suficiente para llenarte el alma. —Te quise, Audrey —dice él en voz baja, con una honestidad brutal. Cierro los ojos y asiento. —Lo sé. Porque yo también te quise. Y me perdonaste cuando cometí el error de engañarte. Tenía miedo de perderme en todo lo que representabas, en tu l

