—Bien. Tenemos que discutir algunas cosas—murmura Arslan, ya bien entrada la madrugada. Estamos acostados en la cama después de tener una reconciliación en toda regla. Al terminar la cenar regresamos a la casa. Arslan descansa sobre mi vientre y sus manos acaricias mi enrojecido cuerpo. —¿Qué hay que hablar? ¿Del hecho, que estoy tonta por darte otra oportunidad? —digo con mofa— ¡Ay! —me quejo cuando me muerde. —Yo diría que eres muy brillante—dice riendo. —Habla—demando. —Hay reglas que debes seguir. Frunzo el ceño. —No me pongas esa cara —dice incorporándose. —No soy uno de tus hombres para que me órdenes. Suspira. —Cariño. Es por tu seguridad. Arqueo las cejas cuando lo escucho. —Solo te pediré dos cosas —no digo nada. Solo escucho— Uno. Siempre tendrás a alguien
Download by scanning the QR code to get countless free stories and daily updated books


