—¿Qué intentas demostrar? —expresé un tanto confundida—. ¿Por qué insistes tanto en que te dé una oportunidad? ¿De qué serviría si Arthur ya está muerto? —No lo hago por él, ni mucho menos por mi madre. Quizás no lo entiendas, pero es algo que tengo que hacer —me dijo con cierta seriedad, mirándome con firmeza, decidido a intentar convencerme. Por un momento guardé silencio mientras meditaba su insistencia; aunque en realidad no tenía otra opción más que aceptar, de algún modo estaba acorralada. Sin nadie a mi lado, sin familia y con dos hijos pequeños, su propuesta era mi única opción, pero ¿qué podía hacer él para detener a su familia? —S-si acepto... —de pronto mi voz me falló. Me sentía bastante nerviosa de tan solo pensar en lo que tenía que hacer para que mis hijos estuvieran a sa

