Mi cabeza estaba jodida, no la soportaba, las punzadas eran tan fuertes qué tuve que abrir los ojos abruptamente necesitaba levantarme de la posición en la qué me encontraba, pero al intentar moverme, mis manos se detuvieron al sentir dolor. Parpadee varias veces, buscando aclarar mi vista, estaba en mi habitación, pero desgraciadamente, la maldita de Sarah había logrado paralizar mi cuerpo atando mis muñecas y piernas a la cama con un par de esposas. —¿¡Pero que diablos!?—me queje mientras observaba las malditas esposas alrededor de mis muñecas, frías y duras. Intente hacer el esfuerzo para retirarlas, pero fue inútil, estaba atrapado o mejor dicho Sarah me tenia cautivo. Respire hondo, para no perder el control de mi mismo, debía pensar claro y ser más astuto qué ella, aunque en ese m

