Sentí que alguien me sujetó con fuerza, la suficiente como para evitar que me golpeara la cabeza cuando una extraña fuerza nos empujó al suelo. Abrí los ojos sintiéndome aturdida y con los oídos adoloridos, aunque, de hecho, por unos instantes me pareció que no escuchaba más que un pitido en los tímpanos. Dolía demasiado y cuando finalmente se fue disipando, pude oír el llanto de mi pequeño Arty. Él aún seguía en mis brazos, pero supuse que él también debía sentirse igual que yo o incluso peor, ya que él era un bebé y necesitábamos ir al hospital pronto. Pero cuando levanté la vista finalmente, me di cuenta de que estábamos en el suelo y que alguien me sujetaba de la cintura; cuando me levanté, vi que se trataba de Michael. Él estaba inconsciente aún, pero podía ver su pecho respirar, as

