Desperté envuelta en unas sábanas suaves y cálidas. Aún no había abierto los ojos. "¿Qué es ese olor? ¿Lavanda? ¿Vainilla? ¿Una mezcla de las dos? Mmm… huele increíble", pensé medio dormida. Podría quedarme así forever. Todo se sentía tan cómodo que parecía que estaba flotando entre nubes... Un momento. Abrí los ojos y solté un grito al ver una habitación completamente desconocida. "¿Cómo carajos terminé aquí?" murmuré, todavía medio paralizada, hasta que se me vino a la mente la cara de Lucien. Yo iba en su coche, camino a su… "¡Ay no!" solté de golpe. Ya había pasado. La habitación parecía sacada de un castillo, era como tres veces más grande que la que compartía con Alexander. Me destapé de un tirón y salí saltando de la cama como si acabara de cometer el

