Jack se quedó tieso. En el instante en que el aire tocó mi sangre, su cuerpo entero se tensó como cuerda de violín. Sus ojos se agrandaron—pero no por curiosidad, sino por puro pánico. "Tú… ¿Estás loca? ¡¿Qué demonios estás haciendo?!" dijo con voz baja y desesperada. Su reacción me sorprendió. No me esperaba tanto drama por una herida tan tonta. Apenas un rasguño. Y él actuaba como si me hubiera atravesado. Avancé un paso, mostrando mi dedo ensangrentado. "Necesito comprobar algo," murmuré. "No te asustes." Jack alzó las manos, reculando. "Sea lo que sea que estás planeando, no me metas, Luna," dijo casi temblando. Fruncí el ceño. ¿No estaba reaccionando demasiado fuerte? "¿A qué le temes? Es un rasguño. Solo quiero que lo lamas." Lo observé. Tenía los puño

