El amanecer llegó con un cielo gris, esas nubes pesadas cubriendo todo intento de sol antes de que pudiera tocar el suelo. El aire estaba denso, húmedo, como si el mundo entero se hubiera quedado en pausa esperando algo que nadie quería enfrentar. Respiré hondo, no pude evitarlo, y los recuerdos de ayer me golpearon de nuevo. Al principio parecía que aprobar la propuesta sería pan comido, pero siempre hay piedras en el camino. Algunos no querían aprobarla porque les convenía mantener las cosas como están, y otros… otros ya estaban en el bolsillo de Alexander. Ese desgraciado. ¿Hasta dónde piensa llegar solo por ver cómo me derrumbo? ¿No le bastó con arruinarme una vez? Ahora quiere llevarme al límite, devorarme entera. ¿Qué más quiere de mí? Ya está con su amante, ¿no? ¡Maldi

