ENCUENTROS

774 Words
[SALVADOR] No tenía intención de volver. Cuando salgo del set ya es de noche, y lo lógico habría sido ir directo al apartamento, cerrar el día y dejar que todo se ordene por sí solo. Es lo que hago siempre. No repito lugares, no dejo cabos sueltos, no extiendo lo que no tiene sentido sostener. Y aun así, camino en dirección contraria. No lo pienso demasiado. Simplemente no lo evito. El bar aparece antes de que tenga que justificarlo. La luz tenue, el murmullo constante, ese equilibrio exacto entre ruido y silencio que permite quedarse sin sentirse atrapado. Entro sin detenerme, elijo una mesa al fondo y pido un trago sin abrir el guion. No necesito trabajar. Necesito otra cosa. Apoyo el vaso sobre la mesa y dejo que el ambiente haga lo que suele hacer: absorber lo que queda del día. Debería ser suficiente. No lo es. No pienso en el ensayo de forma directa, pero tampoco logro apartarlo. No es una escena puntual ni un gesto específico. Es la sensación. La forma en que se sostuvo, lo que funcionó… y lo que no debería haber funcionado de esa manera. La puerta se abre. Levanto la mirada sin intención real de hacerlo. Y la veo. Kamilla. No se detiene al entrar. Recorre el lugar con una mirada breve, lo suficiente como para entender el espacio sin parecer que lo está buscando. Cuando sus ojos llegan a mí, no hay sorpresa. Eso es lo primero que noto. No parece que haya dudado. Camina hacia mi mesa con una naturalidad que no depende del lugar. No hay prisa en sus pasos, pero tampoco hay pausa. Simplemente llega. Lleva un vestido n***o, sencillo en apariencia, pero construido para hacer exactamente lo que hace ahora: seguir cada línea de su cuerpo sin rigidez. La tela cae con suavidad, ajustándose lo justo en la cintura antes de soltarse, acompañando el movimiento de sus piernas con cada paso. El escote no es pronunciado, pero dirige la mirada igual. El cabello suelto, ligeramente desordenado, como si no le hubiera dedicado tiempo… o como si no lo necesitara. Se detiene frente a la mesa solo un segundo antes de tomar la silla. —No pareces el tipo que deja las cosas al azar —dice mientras se sienta, acomodándose sin pedir permiso—. Y sin embargo… aquí estás. La observo un instante antes de responder. —¿Y eso qué te dice? Kamilla apoya el bolso a un lado y cruza las piernas con un movimiento natural que desplaza apenas la tela del vestido. No es un gesto forzado. Pero tampoco es inconsciente. —Que no vine al lugar equivocado. La respuesta es tranquila. Demasiado. Pide un trago sin mirar la carta y cuando vuelve a enfocarse en mí, la conversación ya no tiene nada de casual. —La escena de hoy funcionó —dice. —Sí. —Pero no fue igual. No es una pregunta. La sostengo un segundo. —No. Kamilla no aparta la mirada esta vez. Hay algo más directo en ella ahora. Más consciente. —Nunca tuve un director como tú. No lo dice como un halago. Lo dice como un hecho. No respondo de inmediato. Ella lo nota. Y no retrocede. —No digo mejor —añade—. Digo distinto. El silencio se instala, pero no rompe la tensión. La sostiene. —La mayoría marca la escena —continúa—. Tú entras en ella. Paso el pulgar por el borde del vaso, manteniendo el gesto controlado, aunque ya no es completamente neutro. —Es parte del trabajo. Kamilla niega apenas. Lento. Seguro. —No. Se inclina lo suficiente hacia adelante como para acortar la distancia sin invadirla. El movimiento es mínimo, pero cambia todo. —Cuando me tocaste… no se sintió como una marca. El aire cambia. No de forma evidente. Pero cambia. Sostengo la mirada. No hay forma de evitarlo. —Y eso —añade, sin alterar el tono— es lo que hace que la escena funcione… o no. No hay provocación en su voz. Pero tampoco hay inocencia. Solo certeza. El ruido del bar se disuelve en segundo plano. La distancia entre nosotros ya no es solo espacio. Es decisión. No me acerco. No me aparto. Me quedo ahí. Sosteniéndola. —¿Y eso es un problema? —pregunto finalmente. Kamilla deja escapar una leve sonrisa. No abierta. No evidente. Pero está. —No para mí. La respuesta es inmediata. Demasiado. El silencio que sigue pesa más que cualquier otra cosa que se haya dicho. Porque no hay contacto. No lo necesita. Lo que está pasando no depende de eso.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD