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1327 Words
Leticia A medida que la cena iba terminando y la mayoría se dirigía a su antigua casa o en caso de Laurie y Beau, a un hotel, mi padre parecía mucho más resignado. Su confianza, la cual era enorme en la mañana, ahora solo era escasa y su altanería y respuestas amargas, pasaron a ser más llevaderas hacía mi compañero. A pesar de que veía cierto cambio, no podía confiarme y menos con esta espina pinchando, una y otra vez, el globo de paciencia que tenía mi padre. -¿Qué dicen si jugamos a algo? Vamos, entiendo a Jack y a Ryan, que ya son hombres mayores, pero Nath, Logui, Ben Ben, ¿Ustedes si se quedarán conmigo? -vi a Mich mirarlos con una mirada esperanzada, mientras todos se miraban unos a otros. -Te recuerdo que tanto ellos como tú tienen la misma edad, grandísimo idiota y ya que me omitieron, aprovecharé y me iré a descansar. -¡Alto ahí Robert! ¿Por qué te quieres ir? Tú eres nuestro Thor. -¡Diosa! - exclamó Robert, llevando ambas manos a su rostro. - Deja eso de una vez. -Mmm... no. Ricitos, tú que si eres divertida, si te quedarás. ¿Verdad? - a pesar de la hora, sabía que la insistencia de Michael terminaría por convencerlos, aunque esperaba que no lo hiciera. -No lo sé Mich, fue un viaje largo y estoy cansada. ¿A qué tipo de juego te refieres? -No lo sé, ¿Por qué debo pensar todo yo? -se quejó, como si no fuera él quien no dejaba de insistir en esto. - ¿Qué dices chispita, alguna idea? -¿Qué tal si vamos a un bar? Allí podríamos divertirnos. -No. -Cuando venga a la ciudad lo haré, saldré y me divertiré a lo grande. -no era momento para que Jade comenzará a provocar a su padre, pero ella no lo veía así, se divertía volviéndolo loco. -Pequeño Bambie, necesito el número del convento en el que estabas. -ese comentario provocó que Jade se pusiera de pie. -Lo siento galletita, hace tiempo lo perdí. Además no aceptarían a Jade, ella no quiere ser monja. -Claro que no quiero y no iré. Por la Diosa papá, no duraría allí dos días. -No creo que duraras ni dos horas. - bromeó Aryeh, consiguiendo que la mayoría termináramos riendo. Mientras seguían con la discusión sobre si Jade iría o no al convento, algo que sabíamos todos que no sucedería, Santiago vino hacía mí y abrazo mí cintura. Por fin comenzaba a soltarse y tener cierta valentía frente a mi familia. -¿Ya no te asustan los gruñidos? - pregunté, echando mi cabeza hacía atrás, de modo que quedará sobre su pecho. -¿Estás bromeando? Creo que nunca lograré terminar de hacerme a la idea. Pero no son los gruñidos lo que más me asustan, sino las miradas, solo observa la forma en la que tu padre me está asesinando con ellos. Él no mentía. Al levantar mi mirada, pude observar como los ojos de mi padre habían cambiado su color habitual y lo observaban con enojo. Pero gracias al cielo, solo quedaba en eso, miradas asesinas y no intentos de asesinato. Estaba cansada de esto, ¿Por qué no podía actuar como lo hacía Johan? Él desde que supo que Beatriz era compañera de Flavio, se había acercado y había hablado con el chico e incluso bromeado. Beatriz tenía demasiada suerte de tener los padres que tenia. -Solo no le hagas caso, no hará nada, de lo contrario sabe que no se lo perdonaré jamás. -Blanca Nieves al rescate. -comenzó a reírse, antes de apretar sus brazos a mi alrededor. - ¿O debería decir Rapunzel? -¡Oh deja eso! - reí y agaché mi cabeza. - Te lo dije, solo fue un viejo apodo que una vez dado, ya nunca se fue. -¿Eso quiere decir que seré Spiderman de ahora en más? -Olvídate de que Michael te llamé por tu nombre, para él serás Spiderman de ahora en más y nada lo hará cambiar de parecer. Sino había que ver cómo trataba a las demás, incluso Megan se había cansado de insistir en que la llamará por su nombre y no caperucita. -Yo me sumó a lo que sea que estén planeando. - levanté mi mirada y observé a Flavio. Hasta aquí llegaban mis esperanzas de que mí chico se fuera temprano y no surgiera ningún inconveniente. -Yo también me quedo. -Beatriz lanzo una sonrisa coqueta hacía él. En verdad ella no cambiaría ni un poco. -Bueno si ella se queda, nosotros también. -apoyo Savannah a su hija. Bien, tal y como lo pensé, ellos no se irían pronto. -Awww, amor adolescente, se parecen a nosotros fosforito. - exclamó Michael con un suspiro, ocasionando risas de todos, excepto de Flavio y Beatriz, quienes lucían avergonzados. Flavio aún no tenía idea de que eran compañeros, pero ya comenzaba a sentir la atracción entre ambos. Tampoco podía culparlo, Beatriz era preciosa, cabello lacio y castaño, con unos ojos tan oscuros que parecían de mentira. Aunque no todo era bueno, él aún no conocía los caprichos que ella siempre tenía. Su carácter cambiante y comentarios filosos, era bastante cruel y competitiva si se lo proponía, pero por ahora se portaba linda y dulce. -Tendría que haberse quedado Lyra, ahora solo Christine y yo somos quienes no tenemos parejas. -se quejó Jade, provocando que Christine frunciera el ceño. -Por mí está bien, por ahora no quiero encontrarlo, tengo otras cosas en las cuales pensar. -Tonterías, yo solo quiero encontrarlo. -¿Qué mierda dices chispita? Nada de compañeros hasta los treinta o cuarenta. -Diosa dame paciencia. - murmuró está más para si misma, que para los demás. -No volveré a tener una discusión contigo papá. Ambos sabemos que cuando lo encuentre te tocará aceptarlo y estar feliz por mí, porque no podrás hacer nada al respecto. -Eso lo veremos. - mascullo esté, con enojo. -Nada de eso papá, olvídate de tus locuras. No quiero que hagas como el tío Nath, que planeó toda esta locura para asustar a Santiago porque no soporta los celos. -todos teníamos la mirada en ella, con diferentes expresiones. -Lo siento tío, pero es algo muuuy obvio y no funcionará, solo míralos, la Diosa hace las cosas por algo. -Gracias Jade, me encanta el apoyo que siento de ti. -Cuando quieras tío, siempre viene bien una opinión externa y desinteresada. -Creo que lo mejor es que volvamos, Drew debe estar preocupado. -dudaba que Drew se acordará de ellos en este momento. Seguro estaría perdido en algún resumen o durmiendo un poco. -¿Drew, quién es Drew? -Es otro amigo de Santiago, quién no pudo venir por quedarse estudiando para un examen. - expliqué rápidamente, tratando de que no continuarán las preguntas. -Oh ya veo, ¿Y qué estudia? -Medicina. -¿No es genial? Están Fury, Spiderman y ahora el doctor Stranger. -Michael comenzó a aplaudir, divertido de sus propias ocurrencias. -¿No lo conoces y ya lo apodas? -Verás pequeño Spiderman, es un don, puedo ver a futuro y siento que ese chico me caerá bien. -Papá, a ti todos te caen bien. -No todos cachorro mío, el futuro compañero de tu hermana me cae mal. -Pero aún ni lo conoces. -Pero respira y con eso ya me cae mal. -Solo espero que pronto respiré junto a mí, porque me estoy cansando de estar sola. - ante eso no pude evitar estallar en carcajadas, provocando que los demás también rieran. Claro, todos menos Michael, quién solo bufaba. -No es divertido, solo disfrutan que quieran robarme a mi cachorra. Pero tarde o temprano el momento de soltarla llegaría y él, a pesar de intentar retrasarlo, lo sabía. Al igual que mi padre, quién sabía que por más intentos que hiciera, no lograría nada. Estaba decidida a luchar por mi compañero y lucharía como nunca antes.
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