“Es hora, ya está todo listo” Respiro profundamente viendo el mensaje que me acaba de enviar Seung antes de desviar la mirada hacia la puerta del cuarto de baño donde escucho las arcadas de mi esposo junto a las inocentes palabras cargadas de preocupación de mi hijo quien está acariciando la enorme espalda de su padre. Siento una opresión en el pecho al ser consciente de lo que estoy por hacer. Aparto la mirada respondiendo el mensaje de mi primo con un nudo en la garganta. “voy para allá” Guardo el teléfono dirigiéndome al vestidor que mi padre mando hacer para mi cuando se entero que era su hija. Voy hasta la caja fuerte que hay en este y al abrirla tomo la cartera que prepare para Orev desde su nacimiento. En este hay dinero, la tarjeta de una cuenta con dinero suficiente para que

