Capítulo 28 Vania estaba afuera de la empresa cuando la furia terminó de consumirla por completo. Los guardias aún se mantenían cerca, vigilándola como si fuera una amenaza, como si ya no tuviera derecho ni a existir ahí. Sus ojos estaban inyectados en sangre. Las manos le temblaban de rabia. El pecho le ardía. —Maldito… —escupió entre dientes—. Maldito Christopher. No podía creer lo que había pasado. La había humillado. La había sacado como si fuera basura. Todo por esa mujerzuela. Caminaba de un lado a otro, respirando con dificultad, cuando las puertas automáticas se abrieron. Y entonces lo vio. Eliot salió del edificio, ajustándose el saco, hablando por el celular… hasta que la vio. Se detuvo en seco. Vania. Descompuesta. Furiosa. Ahí, afuera de la empresa. Frunció e

