EXPLICACIONES

1101 Words
[CLAIRE] Italia aparece bajo las alas del avión como una pintura demasiado perfecta para ser real. Desde la ventanilla puedo ver las colinas verdes que se ondulan hacia el horizonte, pequeñas carreteras que serpentean entre viñedos y pueblos de piedra clara que parecen detenidos en otro siglo. Durante unos minutos me obligo a concentrarme en ese paisaje, como si observarlo con suficiente atención pudiera tranquilizar el ruido que llevo en la cabeza desde que salimos de París. Pero no funciona. Porque Adrien está sentado a pocos pasos de mí. Incluso en silencio su presencia se siente demasiado clara. Desde que subimos al avión he hecho un esfuerzo consciente por mantener cierta distancia, no solo física sino también emocional. No es algo que él parezca notar del todo, aunque sí percibo que empieza a preguntarse por qué lo hago. Y eso, de alguna manera, lo vuelve más complicado. Cuando el avión comienza a descender, la luz del exterior cambia. El cielo tiene ese tono cálido que solo he visto en fotografías de revistas de viaje, un dorado suave que se mezcla con la tierra y las construcciones antiguas. La azafata anuncia que aterrizaremos en pocos minutos y guardo la tablet en mi bolso, aunque apenas recuerdo qué estaba leyendo. El aterrizaje es suave. Demasiado suave para lo que siento en el pecho. Un coche nos espera junto al pequeño aeropuerto privado. Desde afuera el lugar parece más una finca que un hotel: una construcción antigua de piedra color arena, con grandes ventanas, balcones de hierro y jardines que se extienden hacia los viñedos que rodean la propiedad. Adrien camina a mi lado cuando bajamos del coche. No dice nada, pero tampoco se aleja. El personal del hotel nos recibe con una discreción casi perfecta. Nadie invade el momento, nadie hace preguntas innecesarias. Solo nos guían por un patio interior lleno de plantas y flores blancas que trepan por las paredes antiguas. El lugar es hermoso. Demasiado. Durante un segundo pienso que este tipo de escenarios están diseñados precisamente para lo que representamos ahora: una pareja recién casada en una luna de miel que todo el mundo espera que sea perfecta. La ironía me hace respirar más lento. Subimos por una escalera amplia de piedra pulida hasta el último nivel del edificio. El pasillo es silencioso, cubierto por alfombras suaves que amortiguan los pasos. Cuando el empleado abre la puerta de la suite y se hace a un lado para dejarnos pasar, siento que el mundo exterior se queda atrás de golpe. La habitación es enorme. No es solo una suite; es prácticamente un pequeño apartamento. Hay un salón amplio con ventanales que se abren hacia los viñedos, una terraza de piedra con una mesa pequeña para cenar afuera, una chimenea antigua y, al fondo, la habitación principal. La cama es imposible de ignorar. Es grande, blanca, rodeada de telas ligeras que caen desde un marco de madera oscura. El empleado deja el equipaje y se retira. La puerta se cierra. El silencio que queda es distinto al del avión. Aquí no hay distracciones. Durante unos segundos camino hacia la ventana para mirar el paisaje. El sol comienza a descender lentamente detrás de las colinas y el aire que entra por la terraza tiene un olor suave a tierra y a plantas frescas. Intento concentrarme en eso. Pero siento la presencia de Adrien detrás de mí. —Es bonito —dice finalmente. —Sí. Mi voz suena tranquila, aunque por dentro no lo esté. Escucho sus pasos acercarse. No demasiado. Solo lo suficiente para que la distancia entre nosotros vuelva a sentirse demasiado pequeña. —Estás tensa otra vez —dice. No lo miro. —Estoy cansada. —No es lo mismo. Sus palabras me obligan a girarme lentamente. Adrien está apoyado contra el respaldo de una silla, observándome con esa expresión que últimamente parece usar cuando intenta entender algo que no encaja en su lógica. —No tienes que analizar todo —digo. —No estoy analizando. —Entonces ¿qué haces? —Intento entender por qué cada vez que estamos solos pareces prepararte para huir. La frase cae entre nosotros con más peso del que esperaba. Durante un segundo considero evitar la respuesta. Pero algo dentro de mí está demasiado cansado para seguir fingiendo normalidad absoluta. —Porque tengo que hacerlo. Adrien frunce ligeramente el ceño. —¿Huir de mí? —No. Respiro hondo antes de continuar. —De lo que podría pasar si no lo hago. El silencio vuelve a instalarse. Adrien da un paso más cerca. No demasiado. Pero lo suficiente. —Claire —dice con calma—. No voy a hacer nada que no quieras. —No es eso. —Entonces explícame qué es. Lo observo unos segundos antes de responder. —He visto tu vida, Adrien. —¿Qué significa eso? —Significa que antes de todo esto te vi muchas veces en eventos, cenas de la empresa, inauguraciones. Siempre rodeado de gente, siempre acompañado de alguna mujer distinta. No lo digo como acusación. Solo como una verdad. —Eso no era lo mismo —responde él. —Para ti tal vez no. Me apoyo ligeramente contra el borde de la mesa detrás de mí. —Pero para alguien que mira desde afuera… sí lo es. Adrien no responde inmediatamente. Su silencio me obliga a continuar. —No quiero convertirme en una más de esa lista. La frase sale más baja de lo que esperaba. Él me observa con una atención distinta. —Claire… —Sé que esto empezó como un acuerdo —añado rápidamente—. Y estoy bien con eso. Lo elegí. Lo sigo eligiendo. Pero si en algún momento empiezo a sentir algo que no estaba en el acuerdo… Mi voz se detiene. No termino la frase. Adrien la completa con una mirada que dura unos segundos más de lo necesario. —¿Tienes miedo de enamorarte? No respondo. Porque el silencio ya es una respuesta. Adrien se acerca un paso más. La distancia entre nosotros se vuelve mínima. —Claire —dice con una voz más baja—. Nunca te prometí amor. —Lo sé. —Pero tampoco te prometí que te trataría como una más. Lo observo con atención. Por primera vez desde que empezó todo esto, Adrien no parece completamente seguro de sí mismo. Y eso, de alguna manera, me asusta más que su seguridad habitual. Porque significa que algo está cambiando. Y si algo cambia para él… también podría cambiar para mí. Y esa es exactamente la línea que he estado intentando no cruzar desde el principio.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD