[CLAIRE] Noviembre llega sin que lo notemos. No hay un momento exacto que lo marque, ningún día que se sienta distinto al anterior. Simplemente ocurre, como todo lo demás entre nosotros. Las semanas pasan y, en algún punto, dejo de contar los días desde que empezó todo, dejo de medir lo que siento, dejo de preguntarme si esto es temporal o si debería protegerme más. Porque ya no se siente así. Se siente… estable. Las mañanas empiezan casi siempre de la misma forma. A veces soy yo la que se levanta primero, otras veces es él, pero siempre hay un momento en el que volvemos a coincidir en la cama, sin prisa, sin necesidad de levantarnos de inmediato. No hablamos demasiado en esos minutos, no hace falta. Es suficiente con la forma en que nos acercamos, con el contacto que ya no se piensa,

