Emeric D´Oleo Siempre he sido fiel creyente de que todo en la vida ocurre por y para algo, con la excepción de que la diosa de la luna me está jodiendo una broma «¿Cómo es posible que la hija de mi alfa sea mi mate?» Pregunto en mi mente al tener la oportunidad de cargarla por unos minutos hasta que la señora Adams termine de alimentar a su hermana. La pequeña Kayla, no deja de burbujear saliva en su boca, mientras que solo deseo dársela a su abuela y salir corriendo de allí. No soy un hombre lobo longevo, sin embargo, siempre quise conocer a mi mate para por fin dejar de sentirme solo y tener alguien para consentir, cuidar y que me apoye cuando mi mundo se esté por caer sobre mi cabeza. —Eres bueno con los niños —halago la señora Adams, me limité a darle una sonrisa sin mostrar mis