POV ALEK La pantalla del móvil ilumina mi rostro en el pasillo. Deslizo el dedo con calma, repasando cada foto que el hacker que tengo trabajando para mí me ha enviado. Rostros conocidos, documentos interceptados, pequeños fragmentos de información que arman un rompecabezas más grande de lo que la mayoría puede imaginar. Uno que yo ya casi completo. Harrington… Ese maldito nombre resuena una y otra vez en los mensajes y en las conversaciones. El cabrón se mueve con más audacia de la que esperaba, pero era de esperarse cuando había estado demasiado tiempo tranquilo, sin actividad alguna, creyendo que puede engañarme cuando estoy dos pasos delante de él. Me informan de los últimos movimientos, de las ciudades donde estuvo, de sus intentos fallidos en la interpol y su última visita recie

