Samara Luego de ese día con Aryeh creamos una especie de rutina, él pasaba por mi a la escuela y de ahí nos íbamos a alguno de los raros restaurantes que creo solo él frecuentaba. Tenía que admitir que a pesar de que parecían lugares abandonados, servían una comida excepcional. También pasábamos tiempo con Gael y Uriel, quienes a pesar de tratar de disimularlo, aún seguían molestos por la decisión de Aryeh de esperar un poco para viajar. Esa era la razón por la que hoy preferí venir directo a casa, dándoles lugar para que los tres estén solos y puedan hablar tranquilamente. En mi casa, mi padre preparaba algunas comidas para llevar a casa de Nathan en la noche, para celebrar el cumpleaños de Haley, mientras mi madre, robaba gran parte de la preparación. —¿En qué ayudo? —Pregunté ac