Carla llega unos minutos después a la choza que fungió de escondite para su causa durante todos estos años. Su aura está tan oscura que toda la estancia se vuelve gélida al instante. Carrie, presa en el calabozo, se tensa cuando oye sus pasos acercarse al sitio. Una sombra grande se esparce por todas partes y ella se prepara para lo peor. Las rejas de hierro reforzado se abren y ella no tiene que levantar la mirada para saber que está muy enojada. —Lo percibí —La voz ultratumba de la verdadera yo de Carla retumba en las paredes mohosas—. ¿Tuviste contacto con ella? ¿Tienes algo que ver con esa protección que lleva a su alrededor que no me deja ni acercarme y que anula mis poderes? Carrie cierra los ojos cuando Carla la toma del cuello y la levanta contra la pared. —¡Responde, maldita