Selene regresa a la casa de la manada pasada la media mañana. Durmió demasiado tiempo en el manantial, tal vez por eso ahora se siente más renovada y tranquila que ayer, aunque con tanta hambre que su estómago gruñe en protesta. Hay absoluto silencio cuando abre la puerta de la mansión, solamente puede ver una de las omegas atareadas en la limpieza, quien ni siquiera la nota llegar. Imagina que Clarisse debe estar con Connor, y Carla cuidando de su gran tesoro: Inés y el cachorro que está esperando. Pensar en ella y ese ser que lleva en su vientre, le dan ganas de vomitar y corre a su habitación, al baño. No comió nada desde ayer y aunque boquea un par de veces frente al inodoro, no consigue deshacerse de nada, porque no tiene nada que echar. Resignada, se sienta en el piso y piensa en