Ya no pude contener la risa. Juro que intenté pensar en cosas horribles, horrorosas… en los niños descalzos y desnutridos de África, en perritos muriendo en las calles… ¡En muchas cosas terribles para mí, pero no pude llorar! En ese momento solo pude reír a carcajadas mientras mamá me miraba indignadísima… Luisa - ¡No puedo creer que seas así! No te eduqué para… (la interrumpí) Sara - ¡Mamá! Lo sé… ¡Tranquila! (abriendo los brazos) Yo sé que tu me educaste para que un hombre me mantenga, pero es más fuerte que yo, no soy así. Además… ¿Pablo sería el que me mantuviera? Ja ja ja Luisa - ¡No te burles de Pablo! (levantando el dedo índice) Él ha hecho todo lo posible por trabajar… ¡Hasta pedirte trabajo a ti que le puedes pagar y no se lo das! Sara - ¡Mamá! ¿Te escuchas lo que dices? Y

