[AZIEL] Mateo no ha regresado al consultorio para buscarme, y por ende tan solo me despedí del doctor Zambrano después de que me diera unas breves indicaciones más, y fui a la recepción de la clínica en búsqueda de mi marido, pero tampoco estaba allí. Salgo de la clínica con la esperanza de que haya decidido esperarme en el auto, pero para mi sorpresa lo encuentro sentado en el borde de la acera. Lo observo y me duele verlo así. Se lo nota triste ya que tiene sus codos apoyados sobre sus piernas y con sus manos sostiene su cabeza mirando al suelo. —Hola— Le digo parándome a su lado. Él levanta su mirada, y finge una sonrisa —¿Ya está?— Indaga y asiento —Bueno, vamos, te dejare en casa y yo me iré a la reunión que tengo— Dice un poco más serio y lo miro confundida mientras que se reincor

