Levanté la mano y le di un saludo, vi el ligero asentimiento de cabeza que me dio y deseé que bajara para estar juntos un rato, pero las cosas esa noche no estaban a mi favor respecto a él. Yo no podía subir a la VIP sin invitación pero si él hubiera querido, podría haber bajado para vernos un rato o hablar, pero no lo hizo. Por el momento, con el alcohol y la bruma de la fiesta junto a la diversión, me conseguí olvidar un poco de que él estaba ahí arriba aunque lo pillé mirándome más de una vez cuando levantaba la vista. Gia me tiró del brazo y vi como contoneaba un par de porros entre los dedos. Me pegó la boca al oído. —¿Te apetece? Yo asentí. De vez en cuando lo consumía y no consideraba que fuera tan malo. Me cogió del brazo al momento que moví la cabeza y me arrastró serpentean

