Hacía casi una semana que Kate no sabía nada de Demian, desde que Clare intentara averiguar a donde se había marchado, nadie le dio explicaciones de su paradero y ella tampoco las pidió. Lo extrañaba, quería verlo, pero a la vez la casa parecía cambiar drásticamente cuando Demian no se encontraba en la Isla. Tenía un embarazo de casi cinco meses y un vientre prominente, esa mañana el sol resplandecía y el día estaba maravilloso, así que decidió salir a pasear por la playa. Sin tener rumbo fijo comenzó el paseo, el tiempo cuando solía ejercitarse diariamente había quedado atrás dando paso a días en los que solía sentirse exhausta incluso desfallecer. No era el embarazo quien la hacía sentir tan débil, sino toda la situación en sí. Estar alejada de su familia, en un lugar que en otro momen