POV: Amaia. Amanecer en los brazos de Adam es lo mejor que me ha sucedido en mucho tiempo. Sentir el calor de su pecho contra mi espalda, su respiración pausada contra mi oreja, definitivamente, es algo digno de querer experimentar a diario. No necesito abrir mis ojos ni mirarme a un espejo para saber que en mi rostro se muestra una de las sonrisas más sinceras, de esas que dictan la felicidad del corazón. –Buenos días, cariño. —Su voz ronca hace cosquillas en mi oreja, hace vibrar mi cuerpo y, además, provoca que su erección matutina se sienta aún más imponente. Me remuevo contra él, siento la presión de su dureza contra mi trasero y no me importa para nada que mi cuerpo duela de mil formas deliciosas. Adam es un espectacular amante y aunque la noche haya sido larga, no me haría mal

