POV: Adam. Mi sangre hierve y eso es lo que mis ojos deben transmitir; la rabia que ahora mismo me recorre y que deseo desquitarme con ella, de la forma más pasional que pueda. Le hice una promesa antes y se la repito ahora. No le permitiré a nadie que la juzgue, que la ofenda o que siquiera la miren si lo hacen con malas intenciones. Mi hermano es uno de esos. Y mi madre lo será también. Pero poco me importa lo que puedan o pretendan decir. Amaia es ahora mi punto débil y a la vez, mi fortaleza. Por sacarla a ella de este mundo, por salvarla de su propia oscuridad, haré todo. Y necesito que ella lo sepa. Se lo enseño en la profundidad de mi mirada y en la presión de mis manos ahuecando su rostro. No pueden quedarle dudas, ni una sola. Su asentimiento viene luego de un resplandecer de

