Punto de vista de Ethan. *Cinco días después* Me giré en la cama, abrí los ojos y maldije la luz brillante que me cegaba. Al incorporarme, me dio un fuerte dolor de cabeza y gemí, apretando los dientes para ponerme sentada. En cuanto mis ojos se acostumbraron a la luz, vi a Nana sentada en el sofá, con los brazos cruzados. Había una tetera en la mesa frente a ella. Me miró con el ceño fruncido en cuanto se dio cuenta de que la estaba mirando. —Te tomó más tiempo levantarte y salir corriendo de la casa como siempre —murmuró, levantándose de la silla. Se sirvió una taza de té, probablemente para mí, pero luego empezó a beber a sorbos. Fruncí el ceño. —¿No es para mí? Ella se burló. —Definitivamente no. Tomó un tazón que no había visto antes y se acercó a mí antes de ponerme el recipiente

