Adam Abro los ojos al sentir la mañana llegar, mi hermosa Anna duerme a mi lado, sonrío y le doy un beso en la frente, ella se remueve, pero no despierta, hasta dormida es bella. Me levanto despacio, me cepillo los dientes y salgo del cuarto, camino por nuestra casa y llego a la cocina, preparare un rico desayuno para los chicos y para Anna. Y mientras preparo el pan francés que tanto les encanta, pienso en cuanto los amo, soy tan afortunado de tener una familia, se que solo con Anna a mi lado este sueño es posible. Mi celular vibra y miro un mensaje de Deborah, quiere volar hoy mismo con carácter de urgente, ¿ahora a donde querrá ir?, no creo que a Anna le guste mucho, pero no me queda de otra, es mi trabajo, y aunque preferiría mil veces volar para la aerolínea, ser su piloto privado