Llegamos a la oficina, no hablamos en todo el camino, no quiero hablar con ella, sigo muy enojado, no puedo creer que desconfié de mí, lo único que hago es tratar de hacerla feliz, nuca le he sido infiel aunque he tenido muchas veces la oportunidad, no lo hago porque la amo y no quiero perderla, pero a ella no le importa, estoy harto de sus celos, sé que mi fama de mujeriego desde el principio ha hecho que ella dudara de mí, pero yo he tratado de hacer las cosas bien porque la amo, y ella solo sigue pensando lo peor de mí. — ¿Que estás diciendo? – dice Roberto con la boca abierta después de que le cuento lo que pasó —Pero nos estaban siguiendo, entonces ¿Laura vio cuando me fui con Diana? – dice Roberto pasmado —No lo sé, no lo creo, ya te hubiera mandado al demonio, supongo que cuando