BASTIAN Aunque todos parecen mucho más tranquilos, e incluso me atrevería a decir que complacidos con la noticia que acaba de anunciar el príncipe Zane, yo estoy a punto de perder los estribos y arrancarle la cabeza aquí y ahora. ¿Cómo se atreve a ofrecerle regalos a Elina? August pone una mano en mi hombro y aprieta fuerte, mientras se acerca a mi oído y susurra: “Deja de mirarlo así o vamos a terminar en problemas, sus guardias ya están empezando a notar tu actitud, cálmate un poco,” él me dice y con la otra mano me quita el vaso de la mano, el cual ya estaba empezando a quebrarse por la fuerza con que lo estaba apretando; sin embargo, el príncipe no lo nota porque su atención está completamente centrada en Elina, y si hasta ahora pensaba que el estúpido médico era mi amena

