POV. FRAN Hans se muere de risa. Pero no una risa discreta. No. Se dobla sobre sí mismo, se agarra el abdomen, se apoya en la barra porque literalmente no puede sostenerse en pie. Ríe y ríe mientras me mira, como si acabara de presenciar el mejor espectáculo de su vida. —¡Ay, no… ay no! —se queja entre carcajadas—. Esto es ORO. Oro puro. —Basta… ¿vale? ¡Basta! —le pido, sintiendo cómo el calor me sube al rostro. —No —niega, aún riéndose—. Es que mira… esto es increíble en muchos niveles. —Se seca una lágrima imaginaria y me señala con el dedo—. ¿Sabes por qué? Porque significa que estás sanando. —Hace una pausa dramática—.Y que estás perdiendo el control… de una manera HERMOSA. —¿Hermosa? —replico, incrédulo—. Acabo de decirle a toda mi familia que tengo novia cuando ni siquiera sé

