Había una razón detrás de todo. La familia Siena no deseaba arrebatar a una niña de los brazos de su madre, lo hacían porque querían sanar el corazón de una mujer que había sufrido gran parte de su vida. Lady Elina no era una mala mujer que le negó a su tía la única felicidad que podía tener, ella era una madre y nunca dejaría a su hija, por las razones que fueran. Así mismo, la emperatriz no era una mujer malvada que caminaba por la vida pisoteando a las personas, ella era una mujer con un propósito, al que había dedicado toda la vida y por el cual jamás se rendiría. Erika era un daño colateral. Pedirle a la emperatriz que priorizara la felicidad de una sola persona por encima del imperio era ridículo y risible. Su madre le ayudó a comprender el trasfondo de la tía Magna, Erika dejó

