[ASLI] Mis pies no avanzan lo suficientemente rápido. Los tacones resbalan levemente sobre el mármol pulido del salón mientras atravieso el espacio con la respiración desordenada, como si el aire se hubiera vuelto demasiado denso para mis pulmones. Cada rostro elegante que cruzo, cada risa ajena, cada copa alzada, se sienten irreales. Todo es ruido. Todo estorba. Él está aquí. Y con él, su nueva vida. Cruzo el pasillo que conduce a los baños casi a ciegas. Empujo la puerta con más fuerza de la necesaria y esta golpea la pared con un ruido seco antes de cerrarse detrás de mí. El eco me sacude. Me quedo quieta, con la espalda apoyada en la madera, intentando recuperar el control de mi cuerpo. No lo logro. Camino hasta el tocador y me aferro a la encimera como si fuera lo único firme en

