[ASLI] Horas más tarde —Felicidades. La palabra se repite una y otra vez, como un eco constante que me envuelve mientras los últimos invitados comienzan a despedirse. Sonrisas, apretones de manos, brindis tardíos. La gala ha sido un éxito absoluto: los fondos se han recaudado, los discursos han sido celebrados y el ambiente aún vibra con esa euforia elegante que solo dejan las noches importantes. —¡Aquí está mi casi ya nuera! La voz de Carlos me saca de mis pensamientos. Se acerca con una sonrisa amplia y me envuelve en un abrazo sincero, de esos que no se fingen. —Felicidades, hija. Eres lo mejor que le podía ocurrir a Benicio. Mi pecho se contrae apenas un segundo. Culpa. No se va. Solo se acomoda en algún rincón incómodo del alma. —Muy bien por ti —le dice a su hijo—. No has dej

