Brisa Lo observaba conducir, con su atención directamente en el camino, con el ceño fruncido y una actitud de enojo. Al parecer este enfrentamiento con su madre, no sería tan fácil de superar. Mientras pensaba en algo que decirle, dejé a mis ojos llenarse de él. Su rostro ahora se encontraba iluminado con las luces de las calles, pero cada detalle era perfectamente visible. —¿Cómo te sientes? —de acuerdo, no era lo mejor para preguntar, ya que conocía la respuesta, pero no sé me ocurría otra cosa. —Cansado. Estoy harto de que mi madre crea que puede meterse en mi maldita vida y tomar decisiones por mí. También me siento frustrado, porque a pesar de mi insistencia, te negaste a permanecer conmigo, por lo que ahora me sentiré constantemente preocupado por tu bienestar. —sin dudas no fu

