Brisa
Al igual que cada noche, al menos las que he venido aquí, el bar se encuentra lleno de personas. Es increíble como a pesar de que en la zona hay otros dos bares, inmortales es el más concurrido.
Mientras me acercaba a la barra, visualice a Luc, quien aún no me notaba, ya que estaba completamente concentrado en servirle a los clientes.
Al parecer está noche no podría bromear con él...
Nuestra última conversación había logrado que me olvidará por unos segundos de mis problemas y solo me concentrará en él, por lo que quería darle otra oportunidad y ver si había sido una casualidad o en verdad era alguien interesante.
Hoy se encontraba más casual, desprendido de sus habituales camisas negras, traía puesta una camiseta color verde, que le sentaba muy bien.
Yael también se encontraba casual, el tenía una camiseta color gris mangas largas, las cuales estaban amontonadas en sus codos.
Sin dudas ellos eran la razón por la que el bar estaba lleno cada noche. Esta vista era increíble, dos hombres bastante atractivos, dispuestos a servirte con una sonrisa.
Caminé lentamente hacia allí, tratando de no chocar contra nadie en mi camino.
Una vez que llegué, seguían concentrados en su trabajo y ninguno se percataba de mi presencia, por lo que con una sonrisa, hablé.
-¡Quiero algo muy fuerte! -Yael fue quien me observó con una sonrisa pícara en su rostro y negó.
-Creí que debíamos olvidar tu rostro, la última vez que estuviste aquí por poco y arrancas nuestras bolas. -eso era verdad, pero ya había solucionado ese inconveniente con Luc.
-¿Lo recuerdas? Bueno, eso ya lo solucioné con Luc. -al escuchar su nombre, esté volteó y me dedicó una enorme sonrisa.
-Hola cariño, ¿Qué te sirvo?
-¿Otra vez te convertiste en una anciana Luc? Creí que habías olvidado ese anticuado apodo. -fue el que uso la primer noche que vine al bar, el que le dije que me recordaba a las ancianas que iban a comprar a la tienda.
-Sé que muy en el fondo te gusta, solo finges desagrado y no solo por el apodo, cariño. -nuestras miradas chocaron, hasta que alguien a pocos centímetros de mí, gritó pidiendo una cerveza de la casa. - Espérame un instante, tengo algo para ti.
Lo vi entregar la cerveza y tomar un par de botellas, mezclando su contenido, hasta colocarlo en una elegante presentación.
-Gracias. -lo acepté y olfatee, desprendía un cierto olor a coco. - ¿Qué es?
-Algo nuevo, solo para ti.
Al beberlo, efectivamente tenía un sabor a coco, que explotaba en mi boca, pero era delicioso. No parecía ser una de esas bebidas muy fuertes, sin embargo, esas eran las peores, ya que uno se confiaba de su dulce sabor y cuando querías acordar, estabas totalmente fuera de combate.
-Esto está delicioso. -dije volviendo a llevar la bebida a mi boca.
-Sabía que te gustaría.
-Brisa, así que al parecer es aquí en donde te escondes. -hice una mueca, tratando de ignorar la voz de mi ex.
-Luc, al parecer te entro un moscardón al bar. -al levantar la vista, esté estaba mirando a Jerry, ignorando a los demás clientes en el lugar.
-Tranquila cariño, sé de un lugar al que no puede entrar. - giró hacía Yael, quien nos observaba a los tres con diversión -Encárgate del bar un rato.
-Te habías tardado en delegar el trabajo. -Yael continuó repartiendo las bebidas, manteniendo un ojo en nosotros.
Cuando Luc vino a mí, tomó mi mano y me comenzó a guiar por el mar de personas, hasta su habitación.
Al principio creí que Jerry había decidido desistir, pero luego sentí su agarre en mi mano. Por lo que tenía a Luc jalando de la mano derecha y a Jerry de la izquierda.
-Suéltame. - ordené, tratando de liberarme de él.
Pero era evidente que en sus planes no estaba hacerlo y en los de Luc tampoco.
-Te dijo que la sueltes.
-Soy su prometido, suéltala tú.
-¿Prometido? Por lo que sé ustedes terminaron, además estás en mi bar y no tienes permitido venir a ordenarme nada.
Esto era una locura, ya que todos sabíamos que no estaba comprometida con nadie, ya no, pero Jerry seguía negándose a aceptarlo.
Es más, luego de escuchar a Luc, su agarre se apretó y no me sorprendería si en cualquier momento me rompiera la mano.
-¡Ya basta los dos! Jerry suéltame, no soy tu prometida, ¿Acaso estás borracho? Y Luc tiene razón, ¿Quién te crees para venir a ordenarle algo en su bar?
-Todos saben que nos casaremos pronto Brisa, por lo que no es correcto que sigas frecuentando a este hombre.
¿Casarnos pronto? No pude evitar estallar en carcajadas. Él en serio necesitaba un poco de sentido común.
-No hay casamiento, tú mismo lo cancelaste, así que ahora no vengas a querer tener algún tipo de poder sobre mí. -me acerqué más a Luc y lo señalé. -Si estoy con él o con cualquier otro, ya no es problema tuyo. Déjame en paz, terminamos.
Seguí a Luc, quien nuevamente me llevaba hasta su habitación, mientras dejábamos a un molesto Jerry detrás.
Esperaba que lo comprendiera ahora, nuestro ciclo había concluido y no quería volver con él. No me interesaban los buenos recuerdos que compartíamos, ya que si los ponía en la balanza, quedaban opacados por los recientes acontecimientos.
-¿Estás bien? -me apoyé contra la puerta de la habitación y suspiré.
-Si, solo que sigo cansándome de su constante persecución. -entonces recordé que había olvidado el trago en la barra. -Oye, olvidé mi bebida.
-¿Te gustó?
-Me encantó. ¿No la probaste?
-No. Improvisé algo para ti, sin embargo lo puedo solucionar. -y antes de que pudiera preguntar sobre a que se refería, tenía sus labios apretando los míos.
Esta vez no me resistí, al contrario, mi mano estaba aferrada a su nuca, atrayéndolo más cerca.
Seguía sin querer algo serio con nadie, pero no me importaba disfrutar de las atenciones que Luc quería darme.
Durante el beso, me giro y aún sin separar nuestras bocas, comencé a caminar hacia atrás, hasta que la parte trasera de mis rodillas chocó contra el borde de la cama.
-¿Entonces si te gustó? - pregunté entre jadeos, tratando de recuperar el aire.
-¿En serio lo preguntas?
-Mejor vuelve a besarme antes de que me arrepienta. - tomé sus mejillas entre mis manos y atraje su rostro al mío.
Esto se sentía bien, por lo que negármelo sería una completa tontería.
Cuando su lengua invadió mi boca, gemí y me avergoncé de hacerlo por algo tan simple como un beso.
-Al parecer llegué en un mal momento. -me alejé al escuchar la voz femenina y al mirar hacia la puerta, me sorprendió encontrarme a una mujer allí parada.
Clavé mi mirada furiosa en Luc y si ella era quien imaginaba, decoraría el próximo trago con sus bolas.