Leo se quedó en silencio por un momento. —¿A Raulito? ¿Por qué tu padre cambiaría todo el testamento y se lo daría a él? —No sé. No sé… tal vez la explicación está en esta carta o la tiene mi madre. Pero para eso tendremos que regresar a La Serena y leerlo, si no… el encuentro con mi madre se debe hacer más temprano de lo que pensábamos. Leo y ella acomodaron todo en su lugar, y cuando lo dejaron todo perfecto, salieron de ahí. Al llegar a las escaleras, vieron a Sara que los esperaba tronándose los dedos angustiada. —Listo Sara. — Comentó Leo —Qué bueno que ya bajaron… pensé que tendría que subir por ustedes. Matilde le esbozó una sonrisa, recordó cuando había tenido ese ataque de celos años atrás y ahora ella le ayudaba con todo lo que tenía que ver con su madre. —Sara… ¿pod