“Un intenso calor los obligaba a voltear y de pronto se podían ver todos los cafetales completamente incinerados y ellos dos sin poder salir de ahí.” Capítulo 3 Leo se vistió lo más rápido que pudo y Matilde empezó a hacer lo mismo. ―¡No!― Comentó él contundente.― Te quedas aquí. ―¿Estás loco? Es mi hacienda. ―Lo sé, pero es un incendio, se debe controlar y no puedo estar al pendiente de ti y de los cafetales. Matilde no le hizo caso y siguió vistiéndose. Leo la tomó del brazo y e hizo que lo viera a los ojos. ―Si te pasa algo me muero. ―No me pasará nada… te lo juro.― Comentó ella firme. Leo asintió con la cabeza, sabía que su mujer era bastante necia y que si él se iba ella lo seguiría sin dudar. Salieron el cuarto ante los ojos de Aurelia. ―Iremos a ayudar, te pido q