Al día siguiente: 20 de agosto Se podría decir que hoy es un amanecer diferente, si bien ha sido mi pequeña la que me ha levantado con su llanto como lo hace muchas mañanas, hoy la imagen es diferente. Al salir del cuarto, no podía dejar de mirar a Gabriel, es que todo lo que vivimos es ayer fue extremadamente especial. Podría acostumbrarme a verlo dormir con tan solo su bóxer puesto a mi lado, ni hablar de su cabello desordenado y esa barba que enmarca esos labios tan provocativos con los que ayer me besó eternamente. La culpa por haberme vuelto a enamorar poco a poco va desapareciendo. Los dos vamos comprendiendo que a pesar de todo lo que nos pasó no podemos vivir en un duelo eterno que nos hará morir en vida. Lo que hay entre los dos por supuesto que no reemplazará lo que tuvimos co

