No sé si casarme con Sofía resultó ser una buena idea. Me sentía bien a su lado y apreciaba todo su esfuerzo por hacer de la nuestra una relación feliz y duradera, pero realmente sentía que cuando era capaz de darle cariño, emoción y pasión, era cuando mi mente recreaba la situación de que ella era Eva, y eso me partía el corazón pues sentía y sobre todo sabía, que no era justo para con ella. La mañana del día de la boda la pasé con Eva en un hotel. No podríamos vernos en mi departamento, como hasta el momento, pues toda mi familia y la de mi futura esposa estaban yendo y viniendo con los preparativos para la ceremonia y también ayudando con la mudanza. Así que le propuse vernos temprano en el Eurostars de Mirasierra para una especie de despedida de soltero con muchísimo más sabor a un “