Capítulo 23

1775 Palabras
Marcela Salí de allí con paso firme y me dirigí hasta la fiesta, lo que menos necesito en este momento es que Marcos vaya a hablar, pero como le dije, si lo hace él se hunde conmigo, no me voy a ir sola, y no solo eso su hijita pagara las consecuencias. Él sabe mejor que nadie de lo que soy capaz así que mejor no se mete conmigo o le ira mal, mal, muy mal. Me encamino de nuevo hasta el jardín donde la fiesta es más grande, hay un escenario donde tocan varios músicos y una pista de baile. En algún momento mi mirada se cruza con la de Julián y siento ganas de ir a hablar con él, de tenerlo cerca, pero cuando veo a la insípida de Mercedes volver a acercársele y tomarlo del brazo me dan náuseas. No hay nada peor que una mujer rogona, es un insulto al genero femenino. Me siento en una mesa muy apartada de las demás observando todo con detenimiento y noto que entre los guardias de seguridad hay dos hombres que había visto antes, ¡No me lo puedo creer! son dos de los hombres de “el jefe”, ruedo los ojos al verlos y giro mi cabeza hacia otro lado. Estúpidos perros lamebotas creen que logran algo con vigilarme. Antes “el jefe” descubrió algo de mi porque yo no sabía de él, pero ahora estoy prevenida y solo sabrá lo que yo quiero que él sepa. En ese momento se acercan a mi Juan Carlos y Emma. Hora de parecer un ángel Marcela. - Nos da mucho gusto que hayas podido venir, Virginia. - Me dice Juan Carlos con una sonrisa genuina. Obviamente su esposa no comparte el mismo gusto, pero lo finge bastante bien. - Gracias por invitarme. – Sonreí de igual forma. - ...y felicidades, señora Emma, otro año más de vida, más experiencias acumuladas y mucho más que decir. - Le digo con una sonrisa y cierto ápice de mala intención, aunque trato que no se vea la sonrisa tan falsa, así como un arcoíris en una foto nocturna. - Muchas gracias a ti por venir, y no me digas señora que me haces sentir una anciana. – Sonreí por el comentario ¿Acaso cree que es joven? Me carcajee por dentro. Se nota que no entendió el doble sentido de mi comentario anterior. - Bueno, yo tengo que irme. - Agrega Juan Carlos, dejándonos solas. - Virginia. - Llamó mi atención la señora que no quiere que le digan señora. - Quería pedirte disculpas por la forma en la que te traté aquella vez que nos vimos, sé que ni siquiera hablamos, pero...- pero me miró por encima del hombro y me declaró una guerra sin siquiera conocerme en ese momento, terminé por ella y con ganas de no escucharla más la interrumpí. - Me miró con desprecio, como si fuera una escoria. – Dije en un tono gutural, pero con una sonrisa en los labios. - Mercedes y Ámbar me hicieron saber lo que hiciste por ellas y no sabes lo mal que me siento al haberte juzgado sin tan solo darme la oportunidad de conocerte. - Ella tomó mis manos mientras hablaba en señal de confianza, ese acto me estremeció a tal punto que casi la alejo de mí, pero me contuve las náuseas que me provocaba. - No se preocupe, señora, lo pasado pisado - Le sonrio sabiendo que dije de forma recalcada el apelativo. - Gracias por ser tan comprensiva. – Comentó sonriendo, y yo no podía dejar de pensar que todo eso era una vil actuación. Emma se marcha de mi lado para ir con Julián el cual se le escapa en un descuido a Mercedes, pero es atrapado por su madre que le dice algo y este asiente y sube al escenario tomando uno de los micrófonos y haciendo que pare la música. - Señoras y señores, y todo el resto de los invitados, quiero hacer un anuncio. - Comenta haciendo que todos pongamos nuestra atención en él. - Primeramente, quiero darles las gracias por acompañarnos en el cumpleaños de mi madre, espero que estén disfrutando la fiesta al máximo... – Los aplausos se hacen escuchar por unos segundos. - Quiero aprovechar este público para hacer algo que debí hacer desde un buen tiempo, pero al fin me decidí… - Me mira y por un momento nuestras miradas se cruzan y puedo notar una disculpa en sus ojos. - …sé que es la decisión correcta y la más sensata, lo mejor que he decidido, así que no pienso perder más tiempo. – Todo eso lo dice mirándome a mí y luego retira la mirada hacia cierta pelirroja en el público. – Mercedes… - Suspira y todos miran a la pronunciada, él entra una de sus manos al bolsillo de su pantalón y saca una cajita que ya sé lo que contiene, siento como un nudo se forma en mi estómago. - Sé que me he tardado mucho, pero... ¿Quieres casarte conmigo? - Escupe al final y siento unas ganas tremendas de llorar, pero no lo hago. No tengo por qué hacerlo. Mercedes sube al escenario y mira a Julián, se cubre la boca con sus manos y puedo notar unas lágrimas en sus mejillas. - Sí, si acepto, no sabes cuánto esperé por esto. - Sin decir más se lanza en los brazos de él y lo besa, puedo sentir la rabia correr por mis venas. ¿Qué carajo? Por eso es por lo que uso a los hombres, todos son unos imbéciles. Miro a Emma quien me mira disimuladamente con una sonrisa de satisfacción, esta vieja me quiere jugar sucio, pero ya verá, yo sabía que su cambio de actitud hacia mí era demasiado bueno para ser verdad, pero no me iba a arruinar la fiesta, no iba a lograr que me fuera, ni mucho menos que cambiara mi expresión. Y así continuó la fiesta con felicitaciones, bebidas, bailes y yo compartiendo con Ventura, el cual me encontró y me invito a bailar, yo acepté sin dudarlo y me pasé el resto de la fiesta con él, descubrí que el también fuma, tiene buen sentido del humor y es muy coqueto. Pude ver a Marcos mirándome de vez en cuando, pero lo ignoré monumentalmente, por mí se puede ir a la mierda. Ya se estaban todos despidiendo y Ventura me llevó casi a rastras, Nah no voy a mentir, yo fui quien lo llevó a él conmigo a felicitar a los prometidos, cuando estábamos frente a ellos pude notar el ceño fruncido de Julián y su mandíbula tensa. No estaba feliz con su compromiso, de hecho, parecía que acababa de matar a alguien. - Muchas felicidades. - Les dije con una sonrisa perfectamente fingida y sosteniendo a mi acompañante de su fuerte brazo. El tipo estaba bien definido había que decir. – Aunque, Julián, pareces que acabas de enterrar un cadáver, avísale a tu cara que te acabas de comprometer. – Comenté sonriendo y él me devolvió la sonrisa, aunque esta no le llegaba a los ojos. - Acaba de enterrar su soltería. – Comenta Ventura y explota en una carcajada que todos le seguimos, aunque hay cierta tensión en el ambiente. – De igual forma, muchas felicidades, yo voy a vivir la soltería por ti. - Gracias, Virginia. - Me abrazó la novia. - Estoy muy contenta, al fin se decidió. – Se aparta y está tan sonriente que no distingo donde inician sus orejas y donde termina su sonrisa, yo le doy una mirada a Julián que mira muy concentrado mi mano unida al brazo de Ventura. - Ustedes hacen bonita pareja también. - Añade Mercedes, ante tal comentario pude ver la sonrisa amplia de Ventura, los puños cerrados de Julián y se me formo una sonrisa de lado en mis labios, no piensen mal, lo hice con toda la intención de darle celos y lo logré. Sabía que no era indiferente a mí, ningún hombre lo es. Después de un rato ya Ventura se había ido y todos los invitados también incluso la familia Cepeda, si, la insípida de Mercedes también, yo seguía llamando al taxi para que me fuera a buscar, pero estaban fuera de servicio. - ¿Qué pasa Virginia? - Me preguntó Juan Carlos apareciendo de la nada. - Nada, solo estoy llamando el taxi y está fuera de servicio. - Le respondo y suspiro frustrada. - ¿Por qué no dejas que Julián te lleve? - Dice más como una afirmación que como pregunta. Miro al susodicho a unos metros de distancia y acercándose. - Es cierto, Virginia. - Le añade Emma. Esta vieja maldita se mete en todo, caray. - No quiero ser una molestia. - Digo con cara inocente. - No es molestia Virginia, insisto en llevarte. - Dice Julián después de tanto tiempo callado. - Esta bien, te deberé un favor. - Él asiente y sonríe. - Voy a buscar las llaves arriba. - Dice y sube las escaleras. - Bueno.... muchas gracias, fue una agradable noche, voy a esperar a Julián afuera. - Me despido de Juan Carlos y Emma, ellos solo asienten. Salgo al jardín frontal y ahora que no hay mucha gente de hecho, no hay nadie más que yo, veo lo bonito que es, aprovecho que estoy sola y decido encender un cigarrillo, cuando le doy la segunda calada escucho unos pasos a mis espaldas. - No sabía que fumabas. - Dice Julián colocándose a mi costado. - Y yo no sabía que le ibas a proponer matrimonio hoy a Mercedes. - Le respondo indiferente, sin mirarlo aún, pero siento su mirada sobre mi mientras el humo sale de mis labios. - Touche. - Responde él y se instala un silencio entre nosotros por unos segundos. - ¿Quieres probar? - Le ofrezco el cigarrillo encendido, esta vez mirándolo a los ojos. - No sé hacerlo. – Admite como un niño adorable. - Es fácil y si no lo intentas nunca sabrás si sabes o no. - Le vuelvo a acercar el cigarrillo tentándolo más, este lo toma, lo coloca entre sus labios y cala de él, en ese instante tose y sale el humo por sus labios, yo río ante tal acto. - Entonces te burlas de mí, te dije que no sabía hacerlo. - Me encojo de hombros y suelto el cigarrillo en el suelo pisándolo con la parte frontal de mi zapato. - ¿Nos vamos? - Le digo y este asintió, caminando tras de mí hasta su BMW.
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