Después de la cena todos se fueron al lugar que Robert había dicho el Grand Mambo Café, ya que él era fanático de la salsa, el merengue, reggaetón y la cumbia. Resulta que se él había aprendido a bailar en sus clases de español en Nueva York y hacía tiempo que no lo hacía, por lo que ahora no perdería la oportunidad de bailar con su nueva pareja María Julia. Entraron al lugar y de pronto el lugar los atrapó, la música empezó a sonar y Manuel tomó a Ainhoa de la mano entraron a la pista. —¡Vamos Luz! — Dijo David feliz mientras la canción de “Yo no sé mañana” sonaba en las bocinas. Ella lo siguió divertida hasta en medio de la pista y la acercó su cintura para empezar a bailar. David se moviá increíblemente bien, parecía que toda la vida había bailado y practicado para este momento.