Capítulo 22 Cuando por fin terminó el día, tomó sus cosas en silencio. No esperó el ascensor; bajó las escaleras y salió del edificio. El aire de la tarde la golpeó con fuerza. Caminó sin rumbo por unos minutos antes de llegar a su departamento. Al cerrar la puerta, el silencio la envolvió. Dejó la bolsa sobre el sillón y se derrumbó en la cama, sin fuerzas para contenerse más. Las lágrimas corrieron despacio, sin ruido, con ese dolor que solo entiende quien ama en secreto. Se abrazó con fuerza, como si intentara consolarse a sí misma. Estaba agotada, cansada de esa lucha interna que no la dejaba respirar. Ya no quería seguir sintiendo dolor. Solo deseaba sanar, liberarse, dejar atrás ese peso que la hundía cada vez más. Tomó una decisión: salir de ese lugar, sanar su corazón desgarra

