Mediados de enero Enrique Después de navidad, creí que mi relación con Carmen mejoraría al verla de nuevo segura conmigo y aunque esta sensación continuó unos días más, en los que tuvimos unas citas, en año nuevo todo volvió a cambiar. Ella mantenía la distancia en ocasiones, se le notaba pensativa, esquiva y el sexo a veces se sentía insulso de su parte, lo que me obligaba a detenerme pues todo placer desaparecía en mí y prefería no forzarla si no se encontraba cómoda, así mismo, cuando su mirada recaía en mí, denotaba un semblante inquisidor que me despertaba demasiadas inseguridades. Obviamente hice lo posible por averiguar qué ocurría, pero ella siempre buscaba una excusa para escabullirse y como su trabajo limpiando casas le demandaba más tiempo al igual que el restaurante, menos

