CAPÍTULO 71

2276 Palabras

El silencio en el vestidor de médicos no es un silencio de paz, sino de espera. Es ese vacío que queda justo antes de que una tormenta se desate, o de que una vida cambie de rumbo. Me miro en el espejo, pero no veo a la doctora Caruso, la cirujana implacable que intenta controlar la vida y la muerte con un escalpelo. Solo veo a Rose. Una mujer con el labial ligeramente tembloroso y una blusa de seda que parece demasiado suave para la armadura que intenta mantener. Mis dedos se cierran sobre el borde del casillero metálico. El frío del acero es lo único que me ancla a la realidad mientras guardo la bata. Entonces, la puerta se abre. Jordyn y Ximena entran hablando en susurros, pero se detienen en seco al verme. Sus miradas se clavan en mi atuendo. La seda, el perfume que rara vez uso en

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