CAPÍTULO 37.-1

990 Palabras

Regresamos al departamento con un Emilio agotado, su pequeño cuerpo completamente entregado al cansancio. Roma lo ha vencido hoy. Las calles empedradas, los helados, las fuentes, los músicos callejeros… todo lo vivió con los ojos muy abiertos y ahora está casi dormido, es como si no pudiera cargar un segundo más con sus emociones. Yo también estoy agotada, pero hay una calidez que me llena, algo parecido a la gratitud, a la plenitud. Es difícil de describir, como un suspiro que se queda alojado dentro del pecho y no quiere salir. Nicoló abre la puerta del departamento y me deja pasar primero. El espacio huele a madera limpia y algo más, algo cálido, familiar. Es extraño pensar esa palabra en este contexto, pero eso siento. Emilio ni se inmuta cuando lo saco del coche y lo dejó sobre el so

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