Cuando salgo, encuentro a Lina en el pasillo, justo saliendo de la habitación de Emilio. Me sonríe con ese calor que solamente ella sabe ofrecer. Y ha sido la mejor idea que ha tenido Nicoló para así tener un poco de tiempo para nosotros. —Todo está bajo control —dice. —Gracias, Lina. De verdad. Ella me da una sonrisa suave y no hace falta decir más. La confianza que le tengo está implícita. Me encamino al salón, donde Nicoló ya espera. Está junto a la ventana, con una copa de vino en la mano. El atardecer cae sobre su figura como una escena de película dándole paso a la noche. Cuando se vuelve, su mirada se detiene en mí. —Te ves Hermosa, Raven —espeta en tono ronco y deseosos cuando me recorre el cuerpo. —¿Nos vamos? —Sí, ya estoy lista y Lina está con Emilio —respondo. Salimos de

