James les envió un mensaje a los gemelos Mattew y Michael para que acompañaran a Rita hasta la ciudad de Bratis. Luego se dirigió a la habitación de Daniel; tocó la puerta suavemente. Cuando Daniel apareció, James habló con seriedad: —¿Podemos hablar? —Claro, ¿qué sucede, padre? —respondió Daniel, percibiendo la gravedad en el rostro de su padre. —Es Rita —dijo James—. Va a buscar a su familia a la ciudad de Bratis. Creo que deberías acompañarla. Puede que se encuentre con problemas en el camino. Daniel miró por un instante la habitación. Katherine dormía profundamente, su respiración tranquila y regular, sin sospechar la urgencia que acechaba afuera. No quería irse sin despedirse, pero tampoco deseaba despertarla. Tras un minuto de indecisión, tomó la determinación de marcharse sin de

